jueves, 26 de enero de 2012

El Vaticano de nuevo corrupción


El arzobispo Carlo María Vigano vio como el pasado octubre cambiaba su posición en la jerarquía vaticana y pasaba de segundo administrador de la ciudad Estado del Vaticano a nuncio del Papa en Washington. La razón, las cartas que un programa de noticias de Italia ha obtenido de este jerarca, dirigidas al Papa, en las que suplica no ser transferido después de exponer la supuesta corrupción en el otorgamiento de contratos, que costó a la Santa Sede millones de euros.
Aunque el cargo es de mucho prestigio, éste alejó a Vigano a gran distancia de la sede pontificia y lo deja fuera de la competencia por el principal puesto administrativo del Vaticano, el cual conlleva el rango de cardenal. El programa de periodismo investigador Los intocables, de la cadena privada La7 publicó una serie de cartas que Vigano envió el año pasado al papa Benedicto XVI y al secretario de Estado, en las cuales afirmó haber expuesto casos de corrupción y abuso del cargo en la operación administrativa del Vaticano.
Vigano señaló que los corrigió durante sus dos años como secretario general de la ciudad Estado del Vaticano, el departamento de la Santa Sede que es responsable de todo, desde el mantenimiento de los jardines del pontífice hasta la operación de los museos del Vaticano. Pero en el proceso de recortar costos, Vigano se hizo de enemigos, a quienes culpó de lanzar una campaña de calumnias en los medios de prensa italianos en el 2011, pidiendo su remoción, lo cual, aseveró, selló su destino.
"Padre bendito, mi transferencia en este momento provocaría confusión y desaliento a aquellos que pensaron que era posible limpiar tantas situaciones de corrupción y abuso del cargo" que se ha enraizado durante tanto tiempo en la administración del Vaticano, escribió Vigano a Benedicto el 27 de marzo del 2011. Siete meses después fue nombrado embajador ante Washington tras la repentina muerte del nuncio previo, luego de complicaciones por una cirugía.
Vigano afirmó que cuando llegó al cargo en el 2009 descubrió que un pequeño círculo de negocios tenía la vasta mayoría de los contratos del Vaticano y que cargaban a la Santa Sede dos veces el valor de los servicios, según las cartas mostradas en el reporte de La7. La escena de la Natividad montada en el Vaticano, por ejemplo, costó a la Santa Sede 550.000 euros en el 2009. Vigano dijo que él bajó el costo de la edición del 2010 a 300.000 euros.

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